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lunes, 17 de marzo de 2014

Jornada nacional

La jornada patriótica del pueblo mexicano contra el imperialismo trasnacional promovido por la clase política neoliberal de nuestro país será ejecutada durante el marco del septuagésimo sexto aniversario de la expropiación petrolera del 18 de marzo de 1938,  promulgada por el C. General de División Lázaro Cárdenas del Río, presidente de los Estados Unidos Mexicanos en el periodo 1934-1940.
Debido a que la política energética norteamericana se impuso  en México apoyada por las facciones neoliberales del Congreso de la Unión  –militantes tanto del Partido Revolucionario Institucional como del Partido Acción Nacional, respectivamente– mediante reformas estructurales que lesionan gravemente nuestra soberanía, entre ellas la contra reforma energética que restablece la injerencia de las trasnacionales petroleras, el pueblo de México ha decidido resueltamente impedir la consumación de esa política globalizadora que únicamente beneficia a las elites gubernamentales y oligárquicas de las naciones involucradas.
El motivo principal que empuja a la sociedad mexicana para rechazar las nuevas reformas constitucionales estriba en que las instituciones nacionales están podridas. En México las leyes no son respetadas por los grupos facciosos y sus cofradías. La legislación nacional es letra muerta para los oligarcas, esto perjudica gravemente al pueblo y a la democracia distorsionando el Estado de derecho; y si alguna ley se aplica, las autoridades gubernamentales lo hacen de manera selectiva. La impartición de justicia mexicana es una quimera que sólo infunde terror en la ciudadanía porque es el remanente de la guerra sucia del Estado autoritario que no se resigna a la evolución democrática.
El imperialismo político, económico y financiero que a través de las empresas trasnacionales extranjeras provocan a nuestro país los políticos tradicionalistas, mismo que está sumiendo en la pobreza a toda la población mexicana, sólo persigue el fin abyecto de enriquecer más y más a una elite capitalista sorda, inconsciente y perversa. Cuando se llevó a cabo la expropiación petrolera debido a la rebeldía de las trasnacionales contra el Estado Constitucional mexicano en 1938, que se negaron a compartir sus pingües ganancias con la clase obrera del sector petrolero a la que daban sueldos misérrimos, y eludían a la Hacienda pública, uno de los argumentos que tenían para perturbar a la comunidad internacional fue que México era una “nación de tontos gobernada por una punta de ladrones”, y que era un “país de ladrones regido por un nopal frío y baboso”. Este concepto aún lo conservan intacto para su beneplácito. Evidencias hay de sobra, esos ladrones a los que hacen referencia las trasnacionales han aprobado el retroceso histórico en materia energética para México, con la vil intención de arruinar nuestra nación.
La justificación de la movilización ciudadana contra la traición a la patria en el rubro energético es real, histórica y Constitucional; y por lo tanto es obligatoria para toda la mexicanidad: indígena, mestiza y criolla. Para nosotros no es una cuestión de castas, es un asunto de intereses contrapuestos entre la elite global capitalista y el pueblo mexicano.
Con la falsamente llamada reforma energética también se ha sentenciado una catástrofe ecológica, pues se requieren descomunales cantidades de agua para la extracción de gas, que además contamina mantos freáticos y afecta de forma grave el hábitat, pues el país sufre sequías recurrentemente.
Entre los distintos grupos políticos y sociales que protestarán este 18 de marzo contra el despojo a México se encuentra el Congreso Popular, mismo que iniciará su movilización a las 15:00 horas en la Bolsa Mexicana de Valores para después marchar hacia el zócalo capitalino junto a otras organizaciones ciudadanas, partiendo del Ángel de la Independencia a las 16:00 horas.
Movimiento cívico de indignados no es lo mismo que movimiento cívico de amargados. Esta movilización es del pueblo indignado, por lo que el Congreso Popular ha tenido a bien organizar un carnaval e invita a sus integrantes para que lleven instrumentos musicales con el fin de convertir a la protesta en una fiesta cívica, lúdica y divertida. Para mayor información sobre el carnaval: www.congresopopular.org
“Gobierno o individuo que entrega los recursos naturales a empresas extranjeras, traiciona a la patria.” Lázaro Cárdenas del Río.

domingo, 2 de marzo de 2014

MECANISMO DE OPINIÓN

     Durante el debate para la aprobación de la Ley Federal de Consulta Popular, del día 26 de febrero de 2014, en la cámara de senadores del Congreso de la Unión, el senador priista Omar Fayad Menéses (OFM) manifestó, sin hacer referencia a fundamento histórico alguno y creo que lo dijo únicamente para picar crestas de izquierda, que “consultar al pueblo llevaría a la anarquía [sic]”.

     También, después de hacer referencia a las redes sociales de internet y a la “virulencia [sic]” de estas –según dijo–, el senador OFM denominó a la Consulta Popular un “mecanismo de opinión [sic]”, y que en tal carácter la consulta no tendría la facultad del mandato Constitucional para la anulación de alguna reforma ya aprobada por el Legislativo. OFM aclaró esto con el fin de ubicar a la ley en comento dentro del contexto de la república representativa, democrática, que es el sistema de gobierno mexicano.

     La consulta popular es inherente a la práctica democrática que nació en el siglo V antes de Jesucristo en las ciudades estado de la Grecia clásica. Este sistema de organización se denomina democracia directa o radical, porque los ciudadanos, gracias a que existía un amplio estrato de esclavos, tenían la facilidad de reunirse frecuentemente para discutir los asuntos políticos*.

     La democracia en la Grecia antigua se gestó falta del sentimiento de igualdad fundamental en los seres humanos, el cual se añadiría con el movimiento político religioso de los cristianos encabezado por el protestante alemán Martín Lutero en el siglo XVI, que supo distinguir al poder político del religioso. Y la filosofía de una relación directa del creyente con Dios se llevó al campo de la política, traduciéndose en la dignificación del pueblo respecto al poder, permitiendo ver a la res publica como un asunto entre iguales**.

     Los instrumentos de la democracia directa, que también son aplicables a la democracia representativa, están clasificados en las siguientes categorías:

1)    Referéndum. Aprobar o rechazar una propuesta gubernamental sobre algún cambio Constitucional;

2)    Plebiscito. Aprobar o rechazar una propuesta gubernamental que concierne a la soberanía;

3)    Iniciativa popular. Aprobar o rechazar una propuesta emanada del mismo pueblo; tiene carácter legal aunque el gobierno se oponga; y

4)    Revocación de mandato. Por petición popular, se somete a criterio del electorado la permanencia o remoción de un representante electo antes del plazo fijado por la ley.

     En la democracia representativa, a diferencia de la democracia directa que es auto gobernable, la soberanía popular es delegada a la asamblea legislativa. El pueblo elige a sus gobernantes para que garanticen el orden del Estado y representen sus intereses soberanos. Es una democracia poliárquica porque se deposita la soberanía en representantes populares pertenecientes a diferentes grupos de poder partidista.

     Debido a que en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos no está la figura del referéndum, el senador Omar Fayad Menéses, demagogia aparte, tiene razón al subrayar que la Ley Federal de Consulta Popular, que fue regresada a la Cámara de Diputados con modificaciones, sólo servirá para implementar la consulta popular como un mecanismo de opinión, sin ningún poder revocatorio sobre reformas constitucionales ya aprobadas por el Congreso. Aun así, dicha ley me parece un avance republicano para México, pues da paso a una democracia más participativa.

     En conclusión, quienes no estamos representados en el Congreso de la Unión, o fuimos traicionados por nuestros legisladores, necesitamos tomar medidas radicales de presión electoral extremas  en el 2015 para revocar la Reforma Energética. Pero antes, debemos combatir la propaganda desmedida, inmoral, que el gobierno federal realiza mediáticamente a favor de la reforma neoliberal que nos insulta.

Prud’Homme, Jean-Francois, Consulta Popular y Democracia Directa.- Instituto Federal Electoral, 1997,
*pág. 11,
            **pág. 13.

jueves, 30 de enero de 2014

Congreso Popular

Ante la indignación nacional que ha provocado la partidocracia en México, especialmente con la aprobación de reformas a los artículos 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,  los cuales versan sobre materia energética vital para el país; reformas que fueron aprobadas por diputados y senadores partidócratas sin respetar los protocolos constitucionales que para tal efecto existen, y mediante las cuales se legalizará la explotación privada en los rubros petrolífero y de energía eléctrica, un grupo de mexicanos (as) a través de mensajería electrónica en internet –principalmente Twitter–, concibieron a principios de diciembre del año pasado la necesaria instalación de un Congreso Popular para revocar la contra reforma energética aprobada el 12 de diciembre de 2013 por el mencionado congreso partidócrata, la cual, a juicio popular y de algunos políticos de izquierda, y de derecha, es la más dañina de las contra reformas constitucionales que la presente legislatura ha infligido a México, no sólo porque lesiona estratégicamente la seguridad nacional y las finanzas públicas, sino también porque significa una humillación en el sentir patriótico mexicano, ya que la política energética mexicana es nuestro único baluarte soberano que había permanecido intacto, por lo menos constitucionalmente, pues incluso el territorio lo venía controlando el crimen organizado con la complicidad de autoridades de los tres órdenes de gobierno en algunas zonas de guerra del país.
Con base en el artículo 39 Constitucional (que a la letra dice: La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno), un grupo plural de mexicanos (as) de distintas ideologías políticas; desde embajadores emblemáticos del César vaticano, como el obispo Raúl Vera, hasta intelectuales de izquierda como Elena Poniatowska, única princesa republicana en el mundo, orgullo mexicano; han sido los primeros en alentar este nuevo movimiento cívico del Congreso Popular rindiéndole prestigio y dignidad con su adherencia, e invitan a la ciudadanía a integrarse con el fin de desconocer al Poder Legislativo partidócrata y asumir honoríficamente las facultades Constitucionales respectivas.
Este ejercicio cívico fomenta la participación de la ciudadanía en la res publica –la cosa pública–, por lo que se trata de un movimiento republicano del pueblo con el fin de cortar el yugo oligárquico impuesto por los partidos políticos sumisos a intereses imperialistas, y convertir al Estado en uno de derecho donde impere la justicia y la igualdad de oportunidades para todos. En esta medida, la iniciativa es positiva porque genera en la conciencia social la necesidad de avanzar en la construcción de una república que favorezca al pueblo y no solamente a la oligarquía; es la evolución de una república sumisa que se transforma en otra democrática, y la cual únicamente se materializa a través del involucramiento popular en todos los ámbitos de la actividad política, no sólo en el rubro electoral como la partidocracia nos tiene acostumbrados, sino también como gobierno, en este caso el Legislativo.
Una vez cerrada la convocatoria para los aspirantes a legislador democrático, misma que expiró a las 24:00 horas del pasado día 29, la conformación del Congreso Popular se llevará a cabo mediante insaculación (sorteo) el próximo día 5 de febrero, aniversario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917. También se tiene programada una manifestación de resistencia civil pacífica para el día 18 de marzo en conmemoración de la Expropiación Petrolera de 1938. Estas son las dos iniciales reacciones democráticas contra el entreguismo neoliberal de la partidocracia, y seguramente se llegará en esta sedición a las elecciones intermedias del año 2015, cuando el pueblo renueve a la Cámara de Diputados.
Según he estado informándome a través de Twitter y la página internética www.congresopopular.org, todo el programa del Congreso Popular está realizándose gracias a los organizadores con recursos propios y colaboraciones de simpatizantes, por lo que también es necesaria la aportación numeraria de quienes puedan y estén a favor de este movimiento progresista y evolucionario, porque es vía institucional.
Con este tipo de acciones democráticas que coadyuvan a la organización civil, el pueblo de México crecerá cada día más hasta alcanzar la madurez ciudadana suficiente para imponerse, y así será imposible que quienes actualmente detentan el poder gubernamental ejerciendo políticas ajenas al bien común nacionalista, continúen esclavizando a la sociedad con los flagelos del hambre y la ignorancia, la violencia psicológica y la discriminación mediáticas, el crimen organizado, la corrupción, la impunidad, y la traición a la patria.